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Medjugorje. Entrevista a Jesús García: ‘Es una locura escribir un libro sobre apariciones’

Entrevista a Jesús García: ‘Es una locura escribir un libro sobre apariciones’

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Medjugorje: entrevista a Jesús García
Medjugorje: entrevista a Jesús García

(Pedro Fusté) Jesús García es periodista y, ahora, escritor. Autor de un libro que se llama Medjugorje y que ha entrado en el Top Ten de la literatura religiosa. Ahí es nada. En cuatro meses ha vendido 4.000 ejemplares y ya se ha preparado una segunda edición. García, todo un autor desconocido que es capaz de competir con Ratzinger, Santa Teresa de Lisieux, el Cura de Ars y el Catecismo. ¿Cómo es posible en un mercado tan competitivo sin apenas publicidad o promoción? Un hito que se ha conseguido gracias al boca a boca y lo que se desprende de la lectura del libro de Medjugorje, una pequeña aldea de Bosnia Herzegovina, en la antigua Yugoslavia.

-¿Qué es Medjugorje?

-Una aldea perdida entre las montañas de Bosnia y Herzgovina, una pequeña comunidad católica que sobrevivía como podía rodeada de musulmanes en un país comunista, en la que la Iglesia Católica estudia un posible caso de apariciones marianas, que vendrían sucediéndose desde 1981.

-En su libro, habla de mensajes de la Gospa, de la Virgen ¿Qué tipo de mensajes son?

-El primer mensaje de Medjugorje es la conversión, la vuelta al Amor, con mayúscula. A ese Amor-Dios del que todos venimos, al que todos estamos llamados y del que todos, en algún recóndito lugar de nuestro interior, sabemos. Ese es el primero y más importante. Lo que ocurre que no es que no parezca fácil. Es que no lo es. Entonces, todos los demás mensajes nos llevan de la mano a ese encuentro con el Amor al que estamos llamados. Ese Amor no es un sentimiento, ni una emoción. Ese Amor tiene nombre y apellidos, identidad y personalidad concreta: Jesucristo.

-Háblenos de los videntes.

-Los videntes de Medjugorje son cuatro mujeres y dos hombres. Cuando comenzaron las apariciones tenían entre 10 y 17 años. Hoy son personas adultas, con sus familias, con sus vidas, que han respondido a una experiencia muy difícil como si se tratase de una vocación, incrustando lo extraordinario de su vivencia en lo ordinario de su vida. Son gente sencilla que han madurado la inteligencia y la voluntad a base de persecuciones, obediencia, silencio y oración. La mayoría de ellos tienen mucho sentido del humor, y ninguno busca el protagonismo, sino el de la Virgen María y su mensaje.

-¿Qué ha significado Medjugorje en tu vida personal?

-Aún no lo sé del todo bien, porque cuando le das cancha a Dios, su presencia en ti no para de crecer. A veces es tal que parece que te vas a romper, que tu cuerpo no va a aguantar… En principio fue eso. Yo en Medjugorje tuve conciencia por primera vez en mi vida de que Dios actuaba en la vida de las personas y en la mía propia con un amor descomunal, no sólo humano pero muy humano también, difícil de entender pero auténtico. Tanto, que te cambia la vida absolutamente. Lo que era importante antes, ya no lo es, y al revés. Y ese cambio es para bien, para el mío propio y el de los míos. Los problemas siguen ahí, no es una varita mágica, pero el dolor cobró sentido y la alegría surgió incluso en medio del dolor.

-¿Qué cree que le ocurre a la gente que viaja de peregrino cuando se encuentra con esa realidad?

-Lo primero es conocer algo desconocido, actual, un fenómeno importante que probablemente haya sucedido así, de esta manera, en muy pocas ocasiones en la Historia. Puede que la experiencia se quede en eso nada más, pero si el peregrino viene con el corazón abierto, Dios responde a la presencia del peregrino en ese lugar escogido por Él. Si se da ese intercambio entre el peregrino y Dios, el peregrino conoce entonces un nuevo significado del Amor, su auténtico significado, y el Amor es el motor que mueve el corazón del hombre. ¿Por qué si no la gente, después de vivir un encuentro con Dios, decide cambiar de vida, dejar la droga, reconciliarse con sus hijos y padres, abandonar a la pareja que no le hace bien, cambiar de trabajo, de amigos y hobys, iniciar una nueva vida más libre, más plena y auténtica, entrar en la Iglesia, dedicarse a los demás…? Si alguien tiene una explicación mejor, por favor, estoy deseando oírla. Por ahora, yo siempre digo que peregrinar es darle la oportunidad a Dios de demostrarte en pocos días lo que puede hacer en toda tu vida, y no hay en el mundo ahora mismo un centro de peregrinación en el que la oración, el canal de comunicación con Dios, se viva con tanta intensidad. Se lo aseguro.

-¿Qué diferencias hay con otros fenómenos parecidos como Fátima o Lourdes?

-Cada fenómeno y lugar es diferente, porque solo Dios sabe cuanta gracia derramó en cada sitio, cuantos corazones y de qué manera fueron tocados. Lo que hace diferente a Medjugorje, es que estaría sucediendo ahora. Viajar a Medjugorje ahora sería como viajar a Lourdes cuando estaba allí Bernadette. Está sucediendo en nuestro tiempo y eso le hace al peregrino protagonista del evento.

-El sacramento de la confesión es, quizás, el más infrecuente ¿Por qué Medjugorje se conoce como el Confesionario del Mundo?

-En Medjugorje existe una gracia especial, según el testimonio de muchos sacerdotes y peregrinos, que les hace acudir al abrazo del hijo con su Padre. El Padre no es el sacerdote, pero en el ámbito del sacramento de la confesión, es el Padre el que abraza al hijo herido y necesitado en la persona de ese sacerdote. Es impresionante ver en verano la explanada de los confesionarios en Medjugorje, con más de doscientos sacerdotes confesando durante todo el día. Ver cómo los peregrinos les abrazan al acabar, envueltos en lágrimas de alegría, y ver a los mismos sacerdotes llorar también con ellos. Es la ilustración viva y auténtica de la parábola del hijo pródigo. Me encanta esa parte en la que dice que el padre, cuando vio a su hijo todavía lejos, que llegaba echo unos zorros, se conmovió y echó a correr, se le echó al cuello y se lo comió a besos. Eso ocurre en Medjugorje. La gente se ubica.

-¿Qué son las “Cinco Piedras”?

-Cinco elementos básicos que la Virgen María ha depositado en los videntes de Medjugorje, a través de miles de mensajes, para que el cristiano del mundo de hoy viva en cristiano. No hay nada nuevo, no es nada inventado, pero sí un recordatorio. Es un manual para llegar a Dios, dictado por su Madre y dirigido al hombre de hoy, al cristiano bautizado. El premio es la paz interior, el sentido de la vida, la plenificación y la identificación con Cristo, el Amor total. Esas piedras son la oración del rosario con el corazón, no como si de una tabla de multiplicar se tratara; la lectura de la Biblia; la Eucaristía; la confesión y el ayuno.

-¿Hay hechos sorprendentes después de tantos años de apariciones que estén refrendados?

-Ya lo creo. Para empezar, las decenas de análisis médicos y científicos que han hecho a los videntes durante sus apariciones. Es la primera vez en la historia que se puede enchufar un electro, un escaner, y todo tipo de cacharros que se te puedan ocurrir a un tío que dice que ve a la Virgen María mientras la ve. Los resultados son sorprendentes.

-¿Por qué este libro?

-Porque me lo encargaron. Yo no pedí hacerlo. Es más, al principio me negué, pero es posible que ya estuviera decidido que, me pusiera como me pusiera, yo iba a escribirlo. Hoy le doy gracias a Dios por haberme dado esta oportunidad. Es una locura escribir un libro sobre apariciones, ni yo mismo lo entiendo, pero le aseguro que todo me ha sido dado. Ha sido una locura que repetiría un millón de veces. Al fin y al cabo, si a alguien le molesta que la Virgen se pueda aparecer, que lo discuta con ella, que es quien se aparece.

-¿Un consejo para el lector que no sabe qué hacer con este libro?

-Nada especial. Calma y disfruta. Que nadie se ponga nervioso si considera que un libro con contenido espiritual o religioso no le tiene nada que decir. Yo animo a todo el mundo a adentrarse en él con la mente abierta, con el simple y sencillo ánimo de leer por conocer. De lo que estoy convencido es de que le va a sorprender.

(Fuente www.virgendemedjugorje.org /Foto: Carmen Benavides)

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